¿Qué se puede ver en Dublín? A pesar de ser una ciudad pequeña que se puede ver en uno o dos días, las atracciones en Dublín se han multiplicado durante los últimos años. Además de las arhiconocidos Fábrica de la Guiness. la prisión de Kilmanhaim o Dublinia, han ido aparenciendo pequeños centros o museos dedicados a temáticas tan dispares como los duendes irlandeses (Leprechaun Museum, ideal para los niños) o la cata del wisky (The Teeling wisky Factory) son un ejemplo.

En los alrededores de Dublín también hay lugares de interes que merecen la pena como el pueblo de Howth o el valle de Glendalough. Echa un vistazo a la página de excursiones cerca de Dublín para saber más.


  • La antigua fábrica de la Guinness, Guiness Store House, es como un Disneylandia para los amantes de la cerveza. El edificio, diseñado interiormente como si fuera una pinta, es una mezcolanza de tradición con sofisticada tecnología y combina exposiciones con bastantes dosis de marketing publicitario. La mejor parte del tour a la fábrica es la azotea, el séptimo piso, con su Gravity Bar, el Bar de la Gravedad, donde puedes contemplar Dublín con una visión de 360 grados mientras te tomas una buena pinta del negro líquido.

  • El Trinity College, pese a estar en el corazon de Dublín, rezuma tranquilidad y es  un cordial retiro dentro de la bulliciosa ciudad. Esta universidad, la más prestigiosa de Irlanda, alberga uno de los libros más famosos, el Libro de Kells. La historia de esta universidad nos recuerda los lejanos días en que la educación universitaria era de preservar y sólo una muy pequeña élite podía acceder a ela.

  • Los dublineses han puesto motes, algunos con bastante malicia, a la mayoría de las estatuas o esculturas de los personajes que se encuentran en la ciudad. A más de uno de puede resultar cómico las rimas para algunos de ellos. El Spire, la alta aguja de metal en la calle O'Connell, es conocida como el Stiletto in the Ghetto, entre otros muchos apodos.

  • A Irlanda se la conce por la "isla esmeralda", por eso no es de extrañar que la naturaleza y el color verde inunde los paisajes. Dublín es una ciudad con bellísimos parques, como el parque victoriano de St Stephen's Green y  el parque más grande de Europa, Phoenix Park, donde los ciervos y demás animalillos campan a sus anchas ante la mirada de los paseantes y conductores.

  • Dublín cuenta con un buen número de pequeños museos relacionados con la historia de Irlanda o de sus personajes famosos. Si te pica la curiosidad cómo fue la casa de Oscar Wilde, cómo era la vida del escritor de Drácula, Bram Stroker, o cómo era la vida en la antigüedad en Irlanda, te recomendamos que leas esta información sobre los museos en Dublín.

  • Algo que no conocen muchos residentes o turistas son las carreras de galgos. Estas eran muy populares en Irlanda en tiempos pasados, donde había unos excelentes perros de raza en el país. Hay dos principales canódromos en Dublín en Harolds Cross y Shelbourne Park.

  • Situado en el frondoso parque Phoenix, el Zoo de Dublín es una de las atracciones turísticas más populares de Irlanda, con cerca de un millón de visitantes al año. Fundada en 1830, es el cuarto parque zoológico más antiguo de Europa y ofrece una amplia selección de animales salvajes en un entorno cuidadosamente ajardinado. El león de la Metro Golden Mayor vivía en el zoo de Dublín.

  • Dublinia es una exposición interactiva que explica la vida de Dublín en la Edad Media y el Dublín vikingo. En su exhibición se puden jugar a los típicos juegos de una feria medieval, caminar a través de una casa señorial de ricos comerciantes o tirar huevos (bueno, bolas de plástico) a un prisionero encerrado. Esta atracción puede ser gran diversión para niños y adultos con buen sentido del humor.

  • La Catedral de San Patricio es la iglesia más grande de Irlanda y se ubica en el mismo lugar en el que el propio San Patricio bautizaba a los paganos irlandeses en un pozo. Aunque ya había una iglesia en el sitio desde el siglo V, el edificio actual data de 1191, y varias de modificaciones se han hecho desde entonces. Es probable que San Patricio fuera destinada a sustituir a Christchurch como catedral de la ciudad, sin embargo, esto nunca ocurrió y tuvieron que competir durante siglos.

  • Dublín es una ciudad con dos catedrales en competencia durante siglos: La Catedral de San Patricio y la catedral anglicana de Christchurch. Si bien es cierto, esta última gana hoy la atención de los turistas por su ubicación en lo alto de la ciudad y sus llamativos arbotantes. De las tres catedrales actuales de Dublín, la catedral Christchurch (también conocida como Iglesia de la Trinidad Sagrada) es uno de los símbolos más reconocibles de la ciudad. A pesar de su aparente uniformidad, es una mezcla de diferentes estilos, que van desde el estilo inglés al gótico

  • Malahide es, al igual que Howth, otra localidad al norte de Dublín. Es un pueblo marítimo muy conocido y visitado por su famoso castillo, Malahide Castle, situado en una enorme finca que perteneció a la familia Talbot por más de ocho siglos. El Castillo está lleno de historia y, según sus guías, de fantasmas. Hasta  cinco fanstamas dicen ser los espíritus que habitan en el castillo. Hay tours disponibles en francés, alemán, italiano, español, neerlandés, finlandés y japonés.

  • En el barrio de Smithfield de Dublín se encuentra la vieja destilería de Jameson, dedicada años atrás a producir lo que se conoce en gaélico como Uisce Beatha (ISH Kuh-ba-ha, "el agua de la vida"). El whiskey, la esencia del espíritu irlandés, tal vez no otorgue bastante vida, pero si es probable una suculenta borrachera tomado a grandes dosis. Si te gusta el whiskey y quieres aprender más sobre su producción esta visita te gustará en Dublín.

  • Dublín tal vez no posea la monumentalidad de otras capitales europeas, pero hay unos cuantos edificios de estilo georgiano, que merecen ser reseñados. El arquitecto irlandés James Gandon es uno de los máximos representantes de este estilo en la isla esmeralda.

  • Si has visto la película Michael Collins, sobre el levantamiento irlandés contra los ingleses, tal vez recuerdes una mítica escena que fue rodada en el castillo de Dublín. El revolucionario Collins llega  siete minutos tarde para firmar la tregua y el comandante inglés se lo reprocha, a lo cual Collins responde: "Nosotros tuvimos que esperar 700 años".