El serengueti, además de un parque nacional en Tanzania y lugar de paso y migración de muchos animales en lucha por supervivencia, es la acuñación de mi amigo David para referirse a la noche dublinesa. David, que se volvió a España tras dos años en Dublín, repetía esta palabra cada vez que regresábamos a casa después de la fiesta en los bares. Y es toda una metáfora del final de la noche en Dublín.
Dublín cuenta con una amplia gama de hostales debido a la gran cantidad de jóvenes que visitan la ciudad. Los hostales son recomendables para aquellos que no les importa tanto el lujo y bajo esta premisa, ten en cuenta que la calidad estará en relación con lo que pagas.
Si quieres conocer la historia de Irlanda, entonces no te debes perder la visita a la prisión de Kilmainham (visita guiada en inglés por 5 euros). Los muros de este lugar exudan siglos de dolor, opresión y sufrimiento.
El clima de Dublín engaña aunque no lo parezca. Las temperaturas son bastante templadas en comparación con otros países del continente europeo donde los inviernos y los veranos son más marcados. Las corrientes del Atlántico producen un clima agradable. Es muy raro que nieve, aunque sí lo hace el país se paraliza porque aquí no conocen la sal. La precipitación media anual en Dublín ronda los 700 o 800 mm. Los dos primeros meses presentan las temperaturas más frías del año con una media de 6 ºC. Los meses más calurosos y soleados suelen ser mayo y junio, aunque la experiencia demuestra que los veranos también pueden ser bastante lluviosos.
Es probable que cuando visites Irlanda escuches la palabra craic, pronunciado crack. Craic es una palabra que no tiene una traducción exacta. La traducción más aproximada seria "diversión, placer o conversación agradable".
El Trinity College, pese a estar en el corazon de Dublín, rezuma tranquilidad y es un cordial retiro dentro de la bulliciosa ciudad. Esta universidad, la más prestigiosa de Irlanda, alberga uno de los libros más famosos, el Libro de Kells. La historia de esta universidad nos recuerda los lejanos días en que la educación universitaria era de preservar y sólo una muy pequeña élite podía acceder a ela.
La antigua fábrica de la Guinness, Guiness Store House, es como un Disneylandia para los amantes de la cerveza. El edificio, diseñado interiormente como si fuera una pinta, es una mezcolanza de tradición con sofisticada tecnología y combina exposiciones con bastantes dosis de marketing publicitario. La mejor parte del tour a la fábrica es la azotea, el séptimo piso, con su Gravity Bar, el Bar de la Gravedad, donde puedes contemplar Dublín con una visión de 360 grados mientras te tomas una buena pinta del negro líquido.
A Irlanda se la conce por la "isla esmeralda", por eso no es de extrañar que la naturaleza y el color verde inunde los paisajes. Dublín es una ciudad con bellísimos parques, como el parque victoriano de St Stephen's Green y el parque más grande de Europa, Phoenix Park, donde los ciervos y demás animalillos campan a sus anchas ante la mirada de los paseantes y conductores.