Irlanda es conocida como la isla esmeralda por sus verdes prados y pastos. Es la tercera isla más grande de Europa y la vigésima más grande en el mundo. En esta sección, más allá de Dublín, descubrirás lugares para visitar en Irlanda de tremenda belleza y muchos hechos que aún viviendo muchos años aquí he descubierto hace poco.  Por ejemplo, Irlanda es el único país del mundo que tiene un instrumento musical – el arpa – como su símbolo nacional. El arpa más antigua conocida en la existencia está alojado en el Trinity College, Dublín, y su origen se remonta al 1300 dc. Aunque seguro que no lo recordarás, deberías de concocer del nombre del lugar es más largo de Irlanda Muckanaghederdauhaulia, en el condado de Galway. No te preocupes este no aparece en tu guía de viajes de Irlanda.


  • El condado de Wateford, en el Sudeste de Irlanda,  es conocido por tres cosas: contener la ciudad más antigua de la isla esmeralda, poseer un cristal artesano de riquísima calidad, y ser la zona más “soleada” del país. Aunque allí también llueve como en el resto, así que llévate el chubasquero.  Muchos irlandeses poseen casa de vacaciones en este condado y acuden sus fantásticas playas, que les traen memorias de sus veranos infantiles. En la ciudad de Waterford hay bastante que ver, pese a su tamaño. Su pasado vikingo y algunos edificios medievales te descubrirán la historia medieval de Irlanda. Te recomiendo que visites el Museo de los Tesoros y la Torre de Reginald para imbuirse en ese pasado medieval. Y en el desayuno no olvides tomarte un famoso panecillo “blaa” que te servirá de tentempié antes de visitar el Museo del Cristal.

  • Esta es una pregunta que muchos como yo nos hemos hecho en innumerables ocasiones. Aparte de la posibilidad de poder votar, nunca vi ventaja alguna en inscribirme como residente español en Irlanda. Uno de mis motivos para no hacerlo era que para algunas ayudas de la Comunidad de Madrid, como la solicitud de pisos de alquiler público, es necesario estar empadronado en el municipio procedente.

  • Dicen las malas lenguas (mis amigos de Irlanda me explicaron) que los locales durante las noches suben a orinar sobre la piedra de Blarney, que miles de turistas besan cada día siguiendo la leyenda de que les otorgará el don de la elocuencia o el discurso fluido y convincente. Tengo que reconocer que yo fui uno de esos incautos turistas. Pero, sea cierto o no, el Castillo de Blarney en el condado de Cork es uno de los monumentos que ha atraído a Irlanda a los estadistas del mundo, los gigantes literarios y las leyendas de la pantalla grande.

  • He vivido muchos años en Irlanda, lo que me parece ahora toda una vida. Pero estas maravillas celestes nunca dejan de sorprenderme. Los cambios constantes entre sol y lluvia dibujan multitud de arcoiris en los cielos Irlanda. Estos arcoiris gozan a menudo de un brillo extraordinario, aunque la mítica olla de oro todavía me elude. Será que el duende leprechaun juega conmigo y me oculta las monedas. Y el cielo por la noche (fuera de las zonas urbanas, por supuesto) es a menudo tan claro que parece que las estrellas se van a caer en la oscuridad sobre la tierra.

  • Entrar al monumento de Newgrange es retornar a un pasado donde reinaba la oscuridad. Un pasadizo estrecho, no apto para asustadizos, conduce a una oscura cámara, una cúpula imperfecta de piedras entrelazadas que ha sobrevivido más de 5000 años. Hoy en día, sólo la luz artificial activada por el guía ilumina las tripas de este monumento. Sin embargo, el evento del solsticio de invierno atrae la atención de unos afortunados visitantes a su interior cada año. En la madrugada del 19 de diciembre, el pasadizo de Newgrange deja que la luz solar penetre en la cámara y se extienda poco a poco hasta la parte trasera. A medida que el sol se eleva más alto, el haz se ensancha dentro de la cámara de modo que toda la habitación se ilumina dramáticamente, en un evento que tiene una duración 17 minutos, comenzando a las 9 de la mañana. Sólo si te toca la lotería en el centro de visitantes, podrás ser uno de los 20 afortunados que cada año puede ser testigo de este evento. Por desgracia, al igual que con muchos eventos en Irlanda que dependen del sol, si el cielo está nublado, no hay mucho que ver. Sin embargo, todos coinciden en que es una sensación extraordinaria esperar en la oscuridad, como se hacía hace mucho tiempo atrás, en la noche más larga del año hasta el final. Todas las visitas a Newgrange son guiadas en inglés, y no hay visitas en español, aunque dispondrás...

  • Tras tu visita a los Acantilados de Moher, te recomiendo pasarte por la cercana área del Burren. Si vas en coche, desde Moher dirígete hacia el norte al pueblo de Doolin y desde allí coje la “carretera de la costa” (the coastal road). Unos kilómetros más allá te adentrarás en un paisaje de ficción, lleno de rocas fisuradas. Esta parte lunar de Irlanda, nada parecida al resto del país, es conocida como el Burren. No hay pantanos o lagos y los pastos escasean. En cambio, hay grandes pavimentos de piedra caliza llamados "clints” con fisuras verticales denominadas “grikes”. Aunque puede aparecer un lugar inhóspito, el hombre se ha asentado aquí desde la edad de piedra. La evidencia de sus viviendas y tumbas están a tu alrededor, grandes dólmenes, tumbas de cuña y fortalezas de piedra llamados cahers, (las granjas de los agricultores de antaño), sobreviven en diversas etapas de su conservación. Una zona del Burren ha sido declarada Parque Nacional; si te gusta conocer más sobre la flora y fauna te recomiendo su visita.

  • Si algo van a recordar los turistas de sus excursiones en Irlanda, esto serán los altos acantilados de Moher, uno de los más impresionantes lugares de interés natural en la isla esmeralda. Caminar por los senderos pavimentados cerca de los acantilados para observar la majestuosidad del paisaje es una verdadera delicia. Pero ten cuidado con arrimarte mucho al borde como hacen muchos descuidados e incautos turistas. Fuertes vientos repentinos han arrastrado a más de uno al abismo, y creo que no te gustaría aparecer en las noticias irlandesas. No estoy de broma. Estos abruptos acantilados son también el escenario de un fenómeno conocido como la ola perfecta, que atrae a intrépidos surfistas de todas partes del mundo. No sólo los turistas visitan estos precipicios: multitud de aves marinas habitan en sus paredes por lo que la UNESCO declaró el área como zona protegida. Finalmente, los acantilados de Moher son también el último destino para aquellos que deciden poner fin a su vida en Irlanda. Te explico al final cómo llegar a los acantilados desde Dublín o Galway, desde el sur o desde el norte. Mira el mapa del condado de Claire para no perderte.

  • Unos vientos sin piedad barren constante el archipiélago de las islas de Aran en Irlanda: oscuras y silenciosas en los días tormentosos; con playas cálidas en los días soleados de agosto; aterradoras y majestuosas en los acantilado con vistas al Océano Atlántico. Las tres islas de Aran (Inishmore, Inishmean y Inisheer) se asientan en el oeste de Irlanda, frente a la bahía de Galway. Estas tres islas, increíblemente hermosas, son una extensión de la rocosa costa de Burren y uno de los últimos reductos de la civilización pura gaélico irlandesa, que sigue siendo la lengua materna de sus habitantes. Iglesias, monumentos prehistóricos y casas de piedra conforman una unión prodigiosa de elementos que es la meca de cualquier viaje a Irlanda. Pero sin duda el elemento más fascinante es su paisaje: estéril, completamente cubierto de piedra y dividido en muchas pequeños parcelas rodeadas por muros de piedra. Si tienes tiempo te recomiendo que visites al menos una de las islas. Coge el ferry desde Galway o Doolin, o atrévete a cogerte una avioneta desde Connemara. Hay numerosos alojamientos y bed and breakfast en Inishmore, la isla Aran más grande. Para disfrutar de la experiencia, puedes probar a dormir en una tradicional caja con tejado de paja "tached house".