En esta sección cajón de sastre, trato de hacer reflexiones sobre las noticias o sucesos que ocurren en Irlanda y que a veces tienen cierto paralelismo con lo que ocurre en la sociedad española.


  • Estoy indignado con nuestro gobierno y no puedo reprimirme al criticar las tremendas injusticias que va a suponer la reforma de la ley del aborto. Desde mi tribuna, animo a todo el mundo a manifestarse en favor del derecho de las mujeres. El gobierno español y el irlandés están en proceso de reformar sus respectivas leyes del aborto. El español para limitarlo y el irlandés para “aclarar” una ley restrictiva antigua del siglo XIX. En el caso de Irlanda, el gobierno de Irlanda se ha visto presionado tras el debate creado en torno a la muerte de Savita Halappanavar, una mujer India residente en la isla que fue obligada a llevar un feto de 19 semanas no viable, sufrir de sepsis y morir como resultado. El médico, temeroso de transgredir una ley de aborto de 1861, se negó a proceder con el aborto de Savita hasta que fue demasiado tarde.

  • El serengueti, además de un parque nacional en Tanzania y lugar de paso y migración de muchos animales en lucha por supervivencia, es la acuñación de mi amigo David para referirse a la noche dublinesa. David, que se volvió a España tras dos años en Dublín, repetía esta palabra cada vez que regresábamos a casa después de la fiesta en los bares. Y es toda una metáfora del final de la noche en Dublín.

  • Estaba más que mascado que  el Fianna Fáil, el partido en el poder durante tantos años, perdería.  Los resultados de las elecciones irlandesas definitivos indican que el nuevo partido en el poder Fine Gael ha conseguido el mejor resultado de su historia, sin embargo, no alcanzará la mayoría absoluta, los 83 escaños, y tendrá que gobernar en coalición con otro partido

  • Sabíamos que la crisis irlandesa afectaría a los impuestos de los trabajadores en Dublín. Pero lo que no sabíamos es que nos iba a afectar tanto. Agárrate el dinero  y tus acciones y vete mejor a un paraíso fiscal porque con las tasas que nos van a poner, no nos va a quedar ni para Guinness.

  • El fin de año en Dublín no es nada del otro mundo. Si bien es cierto que los dos últimos años las autoridades han tratado de atraer turistas organizando una serie de actividades: fuegos artificiales en St. Green Park, concierto en College Green, y otra serie de actos. Personalmente, todavía creo que la celebración es tranquila. A mi me gusta ir a las campanadas de Christ Church, nada comparable con las de Madrid. Pero teniendo en cuenta que los hare krishan alegran al público en esa noche, la cosa cambia.

  • ¿Te gusta la cerveza Guiness? Cada año el 23 de septiembre (o según caiga y decida la empresa productora de la Guiness Diago) se celebra un brindis (toast) mundial por Arthur Guinness, uno de los personajes más importantes de la historia de Irlanda, a las 17:59, año en que Guinness acquirió la cervecería de la Puerta de Saint James. ¿Pero quién erá este hombre cuyo nombre es conocido en todo el mundo? Conoce más sobre el la vida del cervecero más famoso y haz un brindis en irlandés a su salud: Sláinte, pronunciado en español algo así como "sloncha".

  • Ataviados con sus chándales de marca, que no se quitan ni para ir a misa, o con sus pijamas con los que incluso salen de fiesta a tomarse siempre la penúltima pinta, los knackers son un grupo social que causa cierta molestia a la sociedad irlandesa.

  • Chinos hay en todas partes, incluso en Dublín, aunque no se les vea. De hecho se dice que el chino es el segundo idioma más hablado en la ciudad.

  • Nunca imaginé que me quedaría tanto en la ciudad de Dublín. Vine en 2006 y ahora, aunque la ciudad ha cambiado bastante, todavía no ha perdido su encanto.